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Dear brothers and sisters, / Estimados hermanos y hermanas,

The Lord gives you peace. / Que el Señor les dé su paz.

Last Sunday was Pentecost, the end of the Easter Season, and we’ve returned to Ordinary Time in the Church Year (Ninth Week) and are preparing to celebrate the Solemnity of the Most Holy Trinity this Sunday, 7 June 2020. / El domingo pasado fue la Solemnidad de Pentecostés, la cual terminó a la temporada pascual, y hemos regresado al Tiempo Ordinario en el calendario eclesiástico (9ª semana) y nos preparamos a celebrar la Solemnidad de la Santísima Trinidad este domingo, el 7 de junio 2020.

Please find attached, the bilingual Pastoral Reflection and the Service of the Word. / Adjunto están la reflexión pastoral bilingüe y el Servicio de la Palabra .

There isn’t much that is “ordinary” about our time.  We’re still struggling with the pandemic of COVID-19 (although increasing numbers of people aren’t wearing face masks in public even as cases and deaths rise locally).  And, as a nation, we are reeling from the devastating murder of an unarmed African American man by a white police officer.  The latter has morphed into protests (with the unfortunate accompaniment of violence in many instances) to move to changing systemic racism in our institutions and in our national psyche. / No hay mucho que es “ordinario” en nuestro tiempo, Siempre lidiamos con la pandemia de COVID-19 (aunque se incrementan el número de gentes afectadas y, a la vez, que no llevan cubrebocas en público). Y, como nación de los EE. UU., estamos tambaleándonos a lo largo del país sobre el asesinado de un afroamericano desarmado por un oficial de policía blanco. Este último se ha cambiado en protestas y manifestaciones grandes (y desafortunadamente violentas a varias veces) intentando a provocar y fomentar cambios sistémicos de racismo nacional e institucional.

It is in the face of these episodes and challenges that we, as a Catholic Christian community, are called to respond.  We do so first with prayer, not as a means of escaping from the realities of our day but to turn, first and foremost, to our God.  It is through prayer and reflecting on the living Word of God that we can be inspired to act – to act in ways that promote the Gospel of Jesus Christ.  We begin by facing what we need to have the Lord change within us – namely the prejudice we may carry in our hearts and minds and spirits – prejudice against anyone. / Estamos llamados, por la Palabra de Dios, a enfrentar y responder a estos episodios y desafíos como una comunidad católica cristiana. Al principio de todo, rezamos, no como escape de las realidades sino, en primer lugar, volver a Dios.  Es por medio de la oración y reflexión de la Palabra viva de Dios que nos puede inspirar el Señor a actuar – a actuar conforme el evangelio de Jesucristo.  Comenzamos a enfrentar en nosotros mismos a lo que sea necesario, cada quien en su propia conversión de vida al Señor.  Es decir, enfrentar a nuestros prejuicios, ansiedades y temores en contra de los que son “otros” – conversión propia de mente, de corazón y de espíritu.

This is a life-long project, not something that can be dealt with in a single ceremony or meeting or event.  We, as Catholic Christians, have a rich heritage of conversion, a deep treasury of Faith based on Scripture and two thousand years of worship of the Triune God, of many women and men who witnessed to the Gospel by the shedding of their blood as martyrs (even to our own day), of learned and wise leaders of Faith through the generations, such as our many Sainted bishops, as well as so many holy men and women through two millennia.  We also, sadly, have a long legacy of racism and bigotry – participating in slavery, colonialism, oppression, antisemitism, anti-Muslim and other violence against people who are “other” than we. / Es un proyecto de cada uno de nosotros que perdurará a lo largo de nuestras vidas.  No es posible lidiar solo por una ceremonia o evento o reunión.  Se requiere los esfuerzos de compromiso de cada uno de nosotros.  Nosotros, como cristianos católicos, tenemos una herencia muy rica y un tesoro profundo de fe, basado en las Escrituras, dos mil años de adoración al Dios Trino, de muchos mártires que han testimoniado al evangelio por su sangre (hasta hoy), de líderes sabios en la fe, como los obispos a través de las generaciones, y muchos hombres y mujeres y jóvenes santos para dos milenios. También, tenemos un legado duro y triste de prejuicio, fanatismo y racismo – habiendo participado en esclavitud, colonialismo, opresión de indígenas, antisemitismo, antiislamismo y otros actos violentos en contra de personas o grupos distintos de nosotros, que son “otros.”  

As the community of the Church and as individual members of that Church, today’s challenges provide us with an opportunity to reflect on our own lives, both as individuals and as a parish community, as to how we want to grow in holiness, to respond to God’s Word as God is speaking to us through the events of our day.  So, let us begin with prayer . . . and move forward in the name of the Lord our God (cf. Micah 4:5). / Como comunidad eclesiástica y como miembros individuales de la Iglesia, los retos de hoy nos proveen la oportunidad de reflexionar sobre nuestras propias vidas, tanto individuos como una parroquia, y como queremos crecer juntos en la santidad, en responder a la Palabra de Dios, que nos habla mediante los eventos concretos de hoy.  Entonces, comencemos de nuevo con la oración . . . y movamos juntos en el nombre del Señor nuestro Dios (cfr. Miqueas 4:5).

In the Lord’s peace, / En la paz del Señor,

Fr. Joachim (“Kim”) Studwell, OFM / Rev.do. P. Joaquín Studwell, OFM
Pastor, St. Francis of Assisi Church / Párroco de S. Francisco de Asís

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